RC Médica: El olvido de material quirúrgico en el paciente

Olvido material central
El olvido de material quirúrgico en el paciente

Muchos son los protocolos para evitar el olvido de material quirúrgico en el cuerpo del paciente en el transcurso de una intervención, pero a pesar de ello los profesionales que se dedican a la medicina saben que este es un riesgo probable, especialmente con la utilización de gasas.

Cuando el olvido se produce y el paciente inicia una reclamación por ello, es habitual que la culpabilidad recaiga sobre el cirujano jefe como responsable último del quirófano, pero ¿es realmente esto así?

Tras el estudio de la jurisprudencia podemos afirmar que los juzgados así lo creen y son numerosas las sentencias que obligan al cirujano a responder por este tipo de olvidos, entendiendo que  “el cirujano se compromete a asumir el control de las intervenciones y secuelas posteriores”.

El primer antecedente data del 15 de octubre de 1953. Se trata de una sentencia penal. El cirujano procesado realizó una operación en el curso de la cual olvidó en la cavidad abdominal de la paciente unas pinzas, habiéndose acreditado que no se había procedido al recuento del instrumental al finalizar la operación. Pasado un año y nueve meses los médicos diagnosticaron oclusión intestinal y aconsejaron una nueva intervención para su extracción, pero en el transcurso de esta le falló a la paciente el sistema vascular periférico y sobrevino un colapso respiratorio que terminó en sincope cardíaco, a consecuencia de lo cual la paciente falleció.

El Tribunal Supremo, confirmó la sentencia condenatoria, afirmando entre otras consideraciones que: “Al final de cuya operación y por un fallo en la atención que exigían ciertas e inexcusables previsiones profesionales, aunque al margen de habilidad y acierto técnicos indiscutibles del cirujano, incurrió éste en una omisión grave al no proceder con debida diligencia al recuento del material empleado abandonando por éste inadvertidamente, dentro de la cavidad abdominal intervenida, un instrumento de los empleados a la sazón y cerrando aquélla; por lo que al gravitar dicho objeto sobre la masa intestinal de la paciente fue con el transcurso del tiempo la cusa mecánicamente inmediata y directa productora de un mal efectivo y concreto”.

En fechas más reciente, la Jurisprudencia del Supremo cita en sus fundamentos jurídicos dos precedentes de 2000 y 2001 en los que se determina que el olvido de una gasa “constituye el fruto de una inobservancia de las más elementales reglas relativas a la utilización y tratamiento de tales compresas intraoperatorias” y que, aunque se reconoce que en medicina rige una obligación de diligencia y no existe un deber de alcanzar el resultado terapéutico perseguido, “lo que no admite justificación es que se produzcan olvidos dentro del cuerpo del paciente”, no admitiendo como justificación otros factores como cirugías de urgencias, pacientes con elevado índice de masa corporal,  cambios en el tipo de cirugías que se tenía planeado realizar, realización de procedimientos quirúrgicos a deshoras, muy largos o cambio en el personal de enfermería durante la intervención.

Para terminar citamos un caso analizado por la Sala Segunda del Tribunal Supremo,  que consideró que había existido infracción del deber de cuidado por parte del cirujano.

quirofanoEl caso consistía en una intervención quirúrgica de una paciente, con diagnóstico de tumor de ovario, en la cual y ante la dificultades que presentaba el caso y sobre todo la inoperabilidad, el médico desistió de continuar con la intervención, decidiendo terminarla cuanto antes, por la contingencia de un accidente de mayor gravedad que el anterior, que determinase en el fallecimiento de la enferma, por lo que sin efectuar la debida revisión manual para comprobar si alguna gasa u otro elemento no había sido retirado, dio a cerrar por planos la cavidad abdominal de la paciente. A los pocos días de ser dada de alta la paciente comenzó a sentir molestias en el vientre, en el que pareció un bulto del tamaño de la cabeza de un recién nacido provocado por un paño de 82cm de largo 54 de ancho que fue inadvertidamente dejado por el cirujano en el abdomen de su paciente, que le provocó una obstrucción presentándose después una infección casi generalizada con perforación intestinal que causó la muerte de la paciente.

Tras el estudio de estos y otros casos podríamos decir que, al igual que otros países, en nuestros tribunales ha hecho carrera la doctrina “Res Ipsa Loquitur” de tradición romana que significa “las cosas hablan por sí mismas” a partir de la cual los tribunales consideran responsable a quien causa un daño en circunstancias que hablan por sí mismas, no obstante hoy día observamos que la evolución de la jurisprudencia ha minorado la desventaja que el proceso judicial tenía para el profesional de la medicina, produciéndose un cambio en la objetivación de la responsabilidad a un sistema de responsabilidad subjetiva, es decir, en la necesidad de que la prueba de la causa del daño en un acto médico negligente corra a cargo de quien demanda.

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